Un sábado como los de siempre en este ciclo, súper aburrido y yo cansado después de tener clases y vagar el resto del día. No me sentía bien, porque una linda señorita (puta) de mi facultad me dejo cagado por el resto del día. Pero esa historia es para un post posterior. No quería salir a ningún lado en la noche más que terminar de hacer algunas
cosas pendientes y alejarme totalmente de la computadora, para que supuestamente nadie se enterase de que no tenía planes. Cosa que no paso, pues esa misma noche cree este blog.
Como buen estudiante de universidad nacional (es decir, misio), me disponía a tomar el bus para dirigirme a mis aposentos (mi jato). Tome la famosa 28 que, por un milagro del espíritu santo, estaba casi vacía (en el caso de este bus, vacío quiere decir que nadie cuelgue de la puerta). Todo andaba bien, una flaca que estaba buenaza se paro a mi costado, era chata y yo soy alto para el promedio nacional. La señorita se manejaba una personalidad muy impresionante, pero ella no es la razón de mi historia, pero vale la pena aclarar para que vean que Lima norte (no cono norte) también tiene lo suyo. Bueno, vale la pena aclarar que me considero una persona tranquila, un pasajero sin mayor resalto, pero lo que me paso, aunado a lo que me había pasado en clases, es motivo suficiente para no sentir culpa, porque mi vieja se al contarle, se empecinó en que el único culpable de todo eso. ¡Avancen que al fondo hay sitio! Gritó el iletrado ser que llaman cobrador y que soporto a diario, pero bueno, avanza porque hoy no quería pelearme con él. Me paré justo delante de una señora, una dama, una lady, una digna representante de la aristocracia del cono norte (llámese así a las tías huachafas que por su claridad étnica y su cabello rubio al pomo, son mejores que el resto, pero viajan en combi), pero al osar pararme delante de ella, la dama (que a partir de ahora llamare con el respeto que ella se merece, la vieja gorda), me dejo ver su ceño fruncido, una especie de Martha Hildebrant en sus peores días. Simplemente no le hice caso, y seguí escuchando mi música. Pero no, la vieja gorda me toco, me paso la voz, y me dijo: joven, me esta tocando, puede irse más allá por favor. La mire y en 5 segundos me di cuenta que hoy mecho, así sea una vieja gorda, lo hago. Solo le dije: señora, disculpe pero el bus no esta vacío, no puedo moverme porque interrumpiría a los demás pasajeros. Mentira, obvio, sólo quería joder a la vieja gorda. Y me volvió a decir: joven, muévase porque me esta golpeando desde hace buen rato. De repente si, porque la enorme humanidad de esta vieja gorda, rebasaba los límites de ese asiento, casi justificando que pagase el pasaje completo y medio incluido. Entonces, me ase: porque mejor no se va a la… Obviamente no le dije eso, pero si le dije: sabe qué, porque mejor no se baja y toma un taxi y así esta más cómoda, porque las combis son así, incomodas. Ahí si, la vieja gorda se prendió y me dijo que era un malcriado, que ella no me había tratado así y no se que cosas más, que no escuche más pues me puse de nuevo los audífonos y continué mi viaje, delante de la vieja gorda. Cuadras más allá, me volvió a mirar con su rostro de poto, pero no le hice caso, sólo le dirigí una mirada retadora, como es mi costumbre, y espere a que se despejara el otro lado del pasadizo y me cambie de lugar, porque lo había pensado mejor y al final, a pesar que según yo, tenía la razón, iba a salir perdiendo.
Wait a minute! Porque a pesar que tenía la razón, podía perder en la riña. Simplemente ella es una pobre señora débil que está siendo atacado por un muchacho insolente y malcriado que se aprovecha de la debilidad de esta señora –vieja gorda. Es una idea simple, que prima en todas las sociedades y estratos dentro de ellas, está dentro de ellas como una sanguijuela que nadie puede sacar. Siempre toda aquella persona que se considera débil, aprovecha de su condición para ejercer un dominio y poder sobre los demas, amparándose sobre su misma debilidad, cosa increíble pero cierta. La dictadura del debil. Nadie puede atacar a una persona con tales condiciones porque se le considera un monstruo, un insensible que debe ir a la horca. Y él, ese debil que abusa de su condición y se le perdona todo porque el pobrecillo no puede defenderse. ¡HUEVADAS! Es decir, si es pobre, es justificable su pedido, hay que ser solidarios, pero que abuse de su condición y pida todo sin hacer nada, ¡ja! Es decir, que porque la vieja gorda le da la gana de que nadie la toque, a pesar que esta en una combi, un lugar super amplio ¿no? , debo hacerle caso y moverme solo porque la señora sea feliz y yo me incomode. Probablemente, una sarta de tarados que no tenían con el tema, hubieran saltado en defensa de la vieja gorda y ella se hubiera hecho la victima, es más, me hubieran podido bajar del carro, cosa que hubiera hecho, pero no sin antes decirle un par de cositas a la vieja gorda. Claro, eso es justicia. No señores, esta bien que no todos seamos iguales, pero que aquella persona que se escuda en una condición como esa, la debilidad, es inaudito, ¡debería ser penado! Pero como los débiles son la mayoría, nunca tendré eco a mi pedido. ¡Maldita sea la vieja gorda!





4 Comentarios
bloody yeah!! Maldita vieja loca, gorda, fofa y mentirosa… como tantas!!! maldita sea… tantas cosas que me han pasado en la combi XD
uuuu!! toy linkeada!! weno pues… linkeado!! Welcome a la bloggósfera
esta historia si me la contaste en vivo, un mate de risa, que cosa mas exagerada, ay cada menopausica suelta, cuidado jovenes esten alertas
plop, pense que mi nombre saldria, eso te pasa por hacerte un blog en wordpress… suerte con tus papas y camotes, bienvenido a la sacrificada vida del bloger
jajaja que buena tío la primera parte fue un mate de risa. sabes me recuerdas a la china tudela. buena eh
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[...] revisen el post: vieja gorda!! [...]