I couldn’t. Cuando la vida de una persona está en juego lo primero que uno piensa (en todo caso, lo que yo pensé) es acudir al llamado de ayuda que venía hacia mi. Al contestar la llamada y sin pensarlo dos veces acepte ir, a pesar que cono conocía a esa persona a cual iba a ayudar. Era el clamo era uno, es pequeño, sólo se eso y que alguien sufre por él. Tenía que ir.

Pero tenía que pensarlos dos veces, haberse aplazado la fecha y entrado en mí esa manía que tengo por hacer que me pidan las cosas muchas veces. Lo pensé dos veces porque sabía que eso me dolería, que probablemente el pinchazo y el proceso me causarían estragos al terminar, pero estragos al fin y al cabo. El sentimiento maloso apareció y pensé en negarme, decir no al llamado de ayuda y volcarme a mis actividades de siempre. Verónica aplazó la fecha porque no quiso levantarse temprano (y yo menos xD), no podía ser otro porque mis clases el jueves y viernes son desde temprano así que tenía que ser sábado. Aún no le decía que ya no quería.

Se lo dije, pero ya era tarde, todos estaban enterados y Augusto también iría, además que Verónica ofreció un chifa de agradecimiento. Para variar, me seguí rehusando, me seguían insistiendo y “tuve” que aceptar. No se porque lo hago, sólo se que siempre lo he hecho y probablemente siempre lo haré. Es un sentimiento de sentirse necesitado. De escuchar la voz de alguien que exige algo de ti, que yo quiero pero no lo acepto hasta que probablemente se cansen de insistir y recién atraco. Admito que es súper infantil y hasta conlleva algunos síntomas freudianos, pero ni modo así soy y maybe así me querrán (ojala xD).

Levantarme temprano. Las 6 am y no quería hacerlo. Recién a las 6.30 am lo hice. Tome una ducha rápida y me cambie al toque. Fue fatal. Ese día también celebramos el cumpleaños de un amigo y ya no tendría tiempo después para volver a casa y cambiarme. Tuve que escoger al vuelo lo mejor para estar todo el día fuera y estar presto para la fiesta. Aunque sería en los huecos de San Marcos, un tono es un tono (u_U). Salí y tome el bus. Una china hasta Metro y después la famosa 73, que te lleva por china a donde sea (con pasaje universitario, obvio xD). Pensé que llegaría tarde. Fui el primero a pesar que todos saben que soy un poco tardón jeje. Esperé, caminé compre el periódico (puto comercio, más pesado que la con…) (sorry por el lapsus barrius). Llegó Verónica, estaba decidido a mirar con mirada de desprecio “george 2008”, pero no, sería una huevada hacerlo, y no lo hice. Esperamos a Augusto, pero é l recién nos alcanzó después. El lugar es enorme, con razón fue el hospital más moderno de Latinoamérica en su tiempo. Fuimos con la madre del niño a que nos de la orden. El lugar no es feo, pero si triste. Un niño atado a unos tubos y con una enfermera acompañándolo para ir al baño es triste, con Augusto sólo nos miramos y no dijimos nada. Es la clásica mirada que no sabes que decir, él otro tampoco, pero ambos saben que quieren decir. Es mejor el silencio. Salimos.

Entramos sólo Augusto y yo. Llenamos la cartilla de datos y nos registramos. Antes de iniciar el proceso tienes que pasar un análisis previo para saber si eres apto o no. Es un piquete en el dedo y analizan tu sangre, un proceso hecho por un médico que más parece un burócrata pues la verdad no supongo que cuando estudiaban para médico se pensaban pinchando gente (a lo comercial de la san burrín xD). La espera es larga, pues al igual que yo, hay muchos esperando también. Llamaron a Augusto y le dijeron que no podía. Tenía sobreproducción de glóbulos rojos y eso le impedía. Esperaba que a mi no me pasará lo mismo, sobretodo porque sería triste para la señora (y además porque sería una amanecida en vano).

Espere mucho, bastante, demasiado. Me llamaron, me pesaron (top secret) y me dijo lo que temía: yo tampoco podía. Mi alergia al polvo (tierra u_U) y mi consumo de pastillas para contrarrestarla me lo impedía. Ni modo. Regresamos con la señora y Verónica se lo dijo. Será para otra vez.

Yo quise ayudar al niño. En la campaña por el terremoto del año pasado lo quise hacer también, pero esa vez los bancos de los hospitales estaban al tope por la solidaridad de la gente. Ahora se que no podía aquel entonces. Incluso soy donador de órganos según mi dni, no tengo problemas en serlo, total a mi este cuerpo no me sirve cuando me tenga que ir (si es que me tengo que ir a algún lado cuando muera). Es gratificante saber que ayudas a alguien. Augusto dice que siempre lo hace, así se gana un pedazo de cielo. Yo no se, aunque muchas veces dono plata sólo por recibir el sticker (xD).

3 Comentarios

  1. GRACIAS
    aunq te hagas de rogar y trates de “cobrar”por tu ayuda se que lo haces de corazon
    :) besos

  2. Hola, que chvere la cancion.

  3. T acuerdas la vez que fuimos a una colecta por la campaña de navidad!!! esa historia tambien fue chvere..


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