Archivos diarios: Junio 29th, 2008

Para quienes no han leído

la historia de esta señora,

revisen el post: vieja gorda!!

Un viernes en semana de exámenes. Tenía en la mochila un juane que una amiga no se digno a recoger, a pesar que se lo había traído con mucho cariño. Ni modo, tenía que regresar a casa y evitar que se desperdicie ese manjar del oriente nacional. Así dispuse y tome la famosa 28 con rumbo a mis aposentos. Una hora de viaje en las noches es lo que demora en llegar, además que la 28 nunca esta vacía, y si me llegó a subir, es porque la suerte ese día estuvo de mi lado. Esta vez fue así, aunque algo diferente paso. La alegría chispeante que acontecía en mi rostro (pues quería llegar pronto a casa para darle curso al juane, xD) de pronto se vio perturbada por la presencia de aquel ser, que pensaba ya era solo parte de mi imaginación.

 

Al subir, solo había un sitio para colocarse, y ese sitio era delante del asiento de ella. No estaba justo delante de ella. Se sentó pegada a la ventana en los asientos de dos personas, un tipo dormido la acompañada. Al subir me miró, no me reconoció (en esa época era emo, jeje). Pero yo si la reconocí. Ella era la vieja gorda.

 

El viaje cambiaría de rumbo, no de ruta. Ese bus no puede ser el mismo después de juntarnos otra vez, la vieja gorda y yo. No me quedaba otra que seguir en ese lugar aunque admito que tuve miedo, hasta pánico por pensar que podía pasar si ese ser voluminoso me reconociera. Felizmente que no paso, pues de vez en cuando cruzábamos miradas, de aquellas que sólo puede verse en novelas mexicanas.

Pero ella no podía estar tranquila, tenía que tener sus víctimas. La primera fue la persona que estaba sentada a su lado. El pobre estaba dormido pero, mínimo, a casi 10 cm de ella, al borde del asiento. Aún así, esta “señora” lo obligaba a alejarse más y evitar que la tocará (¬¬). Así por buen rato, y lo miraba al pobre como si fuera la peor cosa del planeta. Admito que este señor no se defendió y yo tampoco tenía porque hacerlo. Yo fui al final del pasillo y encontré asiento libre en un lugar que me dejaba ver todas las actividades de este ser desproporcionado. Al bajarse el tipo este, como es de derecho en los buses, el que estaba delante de él tenía que sentarse. Pero no. La vieja gorda lo miró y le dijo no, y llamó a una chica que estaba lejos para que se siente. El chibolo perplejo no le quedo otra más que acatar. Los ojos de esa tía y su mirada son absolutamente maquiavélicos.

 

Tenía que hacer algo, algo en pro de aquellos indefensos que seguramente se habían topado con ella, pero impotentes no podían hacer nada. Le tome fotos (xD). Asi que ahora en exclusiva, ¡las fotos de la vieja gorda! En ellas se puede observar en algunos detalles como es esa persona. Una tía de 50 masomenos, con su típico tinte rubio al pomo. Pelo corto de cadete del ejército. Además de su manera de sentarse, tipica de una persona que es, como llamarlo, espesa, chinche, whatever. Si la reconocen, únanse a mi campaña antivieja gorda 2008. Si la ven, sólo muéstrenle la cara de desprecio que ella misma les pone, y así la obligaremos a que tome taxi o se compre su carro.